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@casadealma.leon

 

 

Romina

Goñi

 

Para mi la sanación holística comienza a través del conocimiento de nosotros mismos, de despojarnos de los parásitos mentales a los que estamos sirviendo, los mandatos del deber ser, de las enseñanzas arcaicas, de aquello que nos dijeron que somos, para poder quedarnos con lo que si somos y conectar con lo amoroso y lo espiritual.

 

La sanación holística que intenta tocar al espíritu va mucho más allá de las plumas, los tambores, los cristales, el Reiki o los ángeles. La esencia de este tipo de sanación es el arte del sanador o terapeuta del trabajo con el otro; es lo intuitivo que no pasa por la razón o por los cálculos, sino que simplemente se deja ser y fluir y encuentra una manera de ayudarle al otro a estar en paz consigo mismo y con su entorno.

 

 

Me llamo Romina, soy psicóloga y terapeuta pero sobretodo soy una bruja, todo lo que comparto en mis talleres y en sesiones individuales son fruto de un largo viaje tanto a nivel personal como profesional.

 

Estudié psicología en gran parte porque siempre me han apasionado los procesos interiores, siempre sentí un gran llamado por lo que sucede cuando conectamos con el corazón (la emoción) y entramos en proceso de sanación, pero también de alguna manera mi naturaleza de bruja me ha llevado a seguir buscando en los procesos espirituales, que hoy para mí tienen sentido cuando van de la mano con el proceso de la historia personal de cada quien.

 

A través de mi experiencia me di cuenta que la sanación holística es incluyente, es decir el cuerpo físico, la mente, el corazón e incluso el espíritu están en constante conexión uno con otro para tocar el equilibrio, todo en uno, todo en un solo cuerpo. Esto me ha llevado también a saber que si al final todos somos integrantes de este planeta entonces todos somos uno, un solo corazón, una sola mente, un solo espíritu, y que lo que hago yo para sanarme a mí, también sana al planeta y a todos sus habitantes.

 

“Me considero más que una maestra, una alumna constante”.

 

Vengo de una familia que no son ni chamanes, ni curanderos, ni brujos pero que desde hace más de 15 años sintieron la necesidad de acercarse a buscar un mundo más allá de lo material, el mundo invisible del alma.

 

Después de todo este viaje abrimos un centro holístico para seguir aprendiendo y compartiendo, mucho por la motivación de mi hermano mayor quien fue quien se aventó a cambiar su mundo y a la par todos seguimos sus pasos. La Casa del Alma es el espacio sagrado en el que puedo ser yo y conecto con todos mis cuerpos.